México, la UNESCO y la mala educación

¿Simple coincidencia o represalia? El día de ayer, los principales diarios de circulación nacional daban cuenta de los terribles rezagos educativos que enfrenta México agravados, hay que decirlo, por la crisis económica. El Universal, en primera plana, señalaba, a partir de la información proporcionada por el Instituto Nacional de Educación para Adultos (INEA), que en 2009, 700 mil niños y adolescentes abandonaron las primarias y las secundarias en todo el país ante la difícil situación económica. Esta deserción, señalaba la nota periodística, genera una especie de “indigentes de la educación”, situación delicada dado que el país requiere recursos humanos cada vez más calificados para satisfacer sus necesidades y poder prosperar en el mundo del siglo XXI.

 Excélsior, por su parte, refería que las cuotas anuales en beneficio del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) superan el presupuesto de tres importantes proyectos educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Por si fuera poco, el 17 de enero, La Jornada revelaba que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) escamoteaba recursos ya aprobados por el Congreso mexicano a favor de la educación, por un monto de mil 706 millones de pesos -que equivale al presupuesto mensual con el que opera la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

Independientemente de las explicaciones que las autoridades educativas del país deben dar ante esta ola de malas noticias, es harto conocido que México tiene serias deficiencias en esta esfera, mismas que son señaladas con frecuencia por instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 La UNESCO, por cierto, da a conocer el día de hoy su Informe de seguimiento de la educación para todos 2010, poniendo el acento en la manera en que la crisis económica puede retrasar los progresos en materia educativa en el planeta, pensando, en especial, en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) cuyos resultados están pactados para el 2015 –es decir, dentro de cinco años.

 Para la UNESCO, se ha creado una especie de cortina de humo por parte de los países desarrollados en torno a los dineros que asignan a favor de la educación en el mundo, porque sus esfuerzos se han centrado más bien en apoyar a sus propias economías, destinando magros recursos a las naciones en desarrollo. Un dato más preocupante que se menciona de manera insistente en el informe, es que si bien las disparidades educativas entre países ricos y pobres son enormes, se acentúan todavía más dentro de los propios países pobres y la UNESCO pone como ejemplo, justamente a México, donde el 25% de los adultos jóvenes en el estado de Chiapas recibe menos de cuatro años de educación, en tanto la cifra para el Distrito Federal afecta solamente al 3% de ese grupo de la población –y conste que Chiapas es el único estado de la República Mexicana en cuya Constitución están inscritos los objetivos de desarrollo del milenio.

 Un problema no menos importante es que, aunque se considera que América Latina, en general, muestra un panorama menos grave en torno a la educación que otros países y regiones en desarrollo, es, desafortunadamente, el área donde los presupuestos gubernamentales asignan menos recursos al sector educativo. Así, mientras que, en promedio, el presupuesto destinado a la educación en América Latina y el Caribe es del 14.3% del gasto gubernamental, para los países árabes la cifra es de 20.5%, en tanto el África subsahariana gasta el 17.5%.

 México, es verdad, destinaba antes de la crisis (2008) el 23.4% del gasto público a la educación. Sin embargo, la OCDE ha hecho notar que gran parte de esos recursos se utilizan para pagar salarios de los docentes. En primaria, sólo 2.3% del gasto se destina a inversión de capital, cuando el promedio de la OCDE es de 8.9%. En secundaria es de 2.7%, cuando la media ocdeana es de 7.8%, mientras que en el sector universitario sólo alcanza un 4.5%, comparado con 9.5% en la mayoría de los países miembro de la organización, lo que revela que hay poco margen para hacer mejoras en la infraestructura escolar.

 En cuanto al gasto corriente, exceptuando lo que se invierte en el pago de salarios de los maestros, en educación primaria se destina 6.4% de su gasto total, frente a un promedio en países de la OCDE de 19.5%. En secundaria la diferencia es de 10.1% contra 20.1%. Pero son unas por otras. La institución reconoce que el número de alumnos por grupo se ha incrementado y representa el doble de la media para las naciones de la OCDE, lo que supone que los docentes mexicanos tienen que esforzarse considerablemente para dar atención a más alumnos. Adicionalmente, las cargas docentes para los profesores mexicanos son las más altas –por ejemplo, en el nivel de educación secundaria- respecto a los demás socios de la institucióncon 843 horas de enseñanza por año en México, frente a 664, que es la media en la OCDE.

 México destina el 5.3%de su producto interno bruto (PIB) a la educación, cifra muy inferior a la de Cuba (14% del PIB). Es decir que si bien México tiene un PIB muy superior al de los cubanos y en términos relativos gasta mucho más en educación, resulta que en términos absolutos la asignación de recursos que hace la mayor de las Antillas para el sector educativo es infinitamente mayor al gasto mexicano. No en balde Cuba tiene recursos humanos altamente calificados reconocidos a nivel mundial, con todo y las penurias económicas que padece el país, amén del embargo de Estados Unidos. La diferencia entre México y Cuba es que para el gobierno cubano la educación es crucial, fundamental. Cuba piensa en su futuro. México, en cambio, piensa en la coyuntura.

 

Adicionalmente se dice que la SEP se ha convertido en una especie de plataforma política de cara a los comicios del 2012. Sin negar que cada funcionario tiene su corazoncito y además posee el derecho de aspirar y suspirar por lo que quiera, lo que está en juego es mucho más importante que una candidatura política.

 

Así las cosas, la UNESCO en el Informe de seguimiento de la educación para todos 2010, ya citado, no hace sino identificar los graves problemas educativos de México y de otras –muchas- naciones del mundo. Cierto, hace alusión a situaciones de las que quizá algunos funcionarios en México no quieren saber nada, pero para poder solucionar un desafío hay que reconocer la existencia del problema a fin de aplicar los correctivos necesarios.

 

Por todo lo anterior resulta inverosímil la noticia de que México cerrará su misión ante la UNESCO en París. Como de costumbre, se argumentan restricciones presupuestales. Se dice que con esta medida, México ahorrará 206 mil dólares anuales. Otros “ahorros” incluyen 56 mil dólares en renta de la oficina que alberga a la misión; 95 mil 257 dólares por el alquiler de la residencia que ocupa Homero Aridjis, el embajador mexicano ante la UNESCO; 700 mil dólares por el pago de salarios a cinco personas que laboran en la misión; y 182 mil 501 pesos correspondientes al salario de Aridjis. Se trata, en total, de un millón 400 mil pesos poniendo los gastos en moneda nacional. ¿Le parece al lector que esto es mucho dinero? Bueno, para poner las cosas en perspectiva, el costo de la misión mexicana ante la UNESCO representa una erogación equivalente al gasto del consulado mexicano en Boise, Idaho. Sí, ciertamente la existencia de tantos consulados mexicanos en EU se explica por la cantidad de connacionales que residen en ese país. Pero, ¿Boise, Idaho, con 186 mil habitantes, de los que sólo el 4.5% son hispanos, y de ellos, una mínima parte, mexicanos?

La oficina mexicana en París cerrará sus puertas a fines de este mes. La cancillería mexicana aclara que las tareas de la misión que pronto desaparecerá, recaerán en la representación diplomática de México acreditada ante el gobierno de Francia. Y lo más interesante es que en adelante, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) coordinará las funciones de esta oficina, labor que antes dirigía la SEP. Curioso. El insigne y recordado Jaime Torres Bodet -quien fuera el segundo Director General de la UNESCO entre 1948 y 1952-, debe estar revolcándose en su tumba.

Justo el 30 de septiembre pasado, la UNESCO reconoció como patrimonioinmaterial de la humanidad, dos tradiciones mexicanas: los voladores de Papantla y los lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán, la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado. Las dos tradiciones culturales mexicanas son, entonces, parte de la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, que ya cuenta con más de 90 entradas a nivel mundial. Es grotesco, por decir lo menos, la manera en que México reditúa en estos momentos a la UNESCO por tan singular y maravillosa distinción.

¿Qué decir de las 11 cátedras UNESCO de las que se benefician las instituciones educativas mexicanas? Y ¿qué va a pasar con la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO (CONALMEX), instancia de apoyo técnico, de consulta y de seguimiento del gobierno mexicano, para la ejecución de los programas de educación, ciencia, cultura y divulgación científica que establece la institución? Para acabar pronto: ¿es necesario perder tanto por tan poco dinero?

 

La especulación se impone ante estas circunstancias. ¿Será posible que esta decisión sea una especie de represalia, tipo aquella que aplicó el gobierno de Ronald Reagan en los 80, cuando retiró a Estados Unidos de la UNESCO, argumentando que esa institución estaba dominada por comunistas que se dedicaban a hablar mal de Washington? Ojo: México no se está retirando de la UNESCO –de hacerlo se convertiría en una especie de país paria, considerando que la institución cuenta con 193 Estados miembro. Sin embargo, la decisión de cerrar su misión ante este importante organismo internacional, equivale a colgarle el teléfono a alguien que está haciendo críticas constructivas a su interlocutor, pero que además financia programas en beneficio de quien le hace la grosería. Y por más duro que parezca, al cerrar su misión ante la UNESCO, México no sólo está dejando sin empleo a Homero Aridjis: el mensaje que envía es que la educación no es importante para el gobierno mexicano. Es una triste, deplorable, inexplicable, absurda y desafortunada decisión, que ojalá no se materializara.

http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=2793

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